En un mercado marcado por la escasez y los altos precios de la memoria RAM, optar por 32 GB se presenta como la decisión más inteligente, aunque suponga un coste casi inalcanzable para muchos.
El cierre de 2025 estuvo definido por un factor crítico que ha condicionado la industria tecnológica recientemente: el encarecimiento de la memoria RAM. Un mes después, lejos de estabilizarse, el panorama sugiere un agravamiento progresivo en el corto plazo. En consecuencia, si te inquieta determinar la capacidad de memoria ideal para un ordenador de juegos, es fundamental que comprendas que existe un estándar que ha quedado obsoleto y que deberías ignorar por completo.
¿Cuanta RAM necesitamos para jugar?
El consumo de memoria no es responsabilidad exclusiva de los videojuegos; factores como un navegador con múltiples pestañas, herramientas de grabación, procesos en segundo plano o aplicaciones como Discord consumen recursos de forma voraz, poniendo en aprietos el estándar de 16 GB. Debido a esto, los 32 GB se están consolidando como la norma actual, una tendencia que se refleja en la creciente adopción de esta configuración por parte de los entusiastas del hardware y el gaming.
Ante este panorama, surge la duda de si es conveniente dar el salto a los 64 GB. La respuesta es sí, siempre que tu perfil sea el de un creador de contenido que maneje proyectos complejos o software profesional exigente. Sin embargo, para un usuario convencional centrado en jugar y navegar, los 32 GB representan el equilibrio ideal, ya que eliminan los molestos tirones (stuttering) que ocurren cuando el sistema se ve forzado a recurrir al almacenamiento virtual, arruinando la fluidez de la imagen.
En escenarios específicos como el 1080p competitivo, los 16 GB todavía cumplen su función; no obstante, la situación es distinta al saltar a resoluciones 1440p o 4K, donde el uso de texturas en alta resolución y ray tracing agota el margen disponible. En resumen: si eres un jugador ocasional, los 16 GB son suficientes; si buscas exprimir tus juegos favoritos sin preocupaciones, apuesta por los 32 GB; y si tu objetivo es la producción profesional con ajustes gráficos al máximo, tu meta deberían ser los 64 GB.
En conclusión, la clave reside en tu capacidad para ejecutar tareas simultáneas y en las exigencias de tu flujo de trabajo. La memoria RAM óptima es aquella que pasa desapercibida; si empiezas a ser consciente de ella mientras juegas, es una señal inequívoca de que tu sistema requiere una ampliación. En el mundo del PC, el objetivo es contar con un hardware que responda con precisión a tus necesidades, permitiéndote disfrutar de la experiencia sin distracciones técnicas.