Ubisoft alcanza su punto más bajo 😦

La firma ha hecho oficial una reestructuración absoluta de su catálogo, lo que implica la cancelación definitiva de seis proyectos.



Tras un periodo marcado por más sombras que luces, Ubisoft ha terminado por tocar fondo. El gigante francés ha confirmado un golpe drástico a su estructura: la cancelación de seis proyectos y la postergación de otros siete. Esta maniobra se agrava con la clausura de sus sedes en Halifax y Estocolmo, además de una oleada de miles de despidos que se formalizarán el próximo 12 de febrero.

Desde la cúpula de la empresa, justifican estas medidas como un "reinicio estratégico" indispensable para intentar recuperar su relevancia en el sector durante el próximo trienio. Sin embargo, lo que la corporación describe como una "reestructuración necesaria" para sanear sus cuentas, supone una auténtica tragedia para los trabajadores y una pérdida irreparable para la comunidad de jugadores.


Otro comienzo para ubisoft


Dentro de la lista de las seis cancelaciones, la pérdida más estrepitosa es la del remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo. Pese a haber transcurrido más de un lustro desde su presentación y contar ya con clasificaciones por edades que sugerían un estreno inminente, Ubisoft ha decidido descartarlo por no ajustarse a sus nuevos criterios de calidad. El resto de las bajas incluyen un título para dispositivos móviles —coherente con el cierre de Ubisoft Halifax— y cuatro proyectos no revelados, de los cuales tres representaban nuevas franquicias.

De forma paralela, la compañía ha optado por dilatar el desarrollo de otros siete títulos para garantizar un acabado superior y rentabilidad a largo plazo. Este movimiento desplaza lanzamientos previstos para el presente ejercicio fiscal hasta 2027, convirtiendo este año en un periodo de transición. Con esto, Ubisoft busca ser más meticuloso con sus estrenos y eludir tropiezos técnicos y comerciales similares a los sufridos con Star Wars: Outlaws.

En términos financieros, la empresa proyecta un déficit en su flujo de caja de entre 400 y 500 millones de euros para el ciclo fiscal de 2026, una cifra que ya contempla el impacto de los despidos masivos programados para febrero. Según la directiva, este "reinicio radical" es una respuesta directa a la extrema competitividad del mercado de alto presupuesto y a la creciente dificultad de asentar nuevas marcas bajo costes de producción tan elevados. No obstante, mantienen la convicción de que, cuando un proyecto "triple A" triunfa, su rendimiento económico es hoy más lucrativo que en cualquier otra época.





El impacto será limitado


El reporte financiero de Ubisoft describe el panorama actual como una reestructuración profunda con el objetivo de recuperar su relevancia en el sector en un plazo de tres años. No obstante, a pesar de tener cuatro nuevas propiedades intelectuales en marcha, la estrategia parece centrarse más en la optimización de engranajes internos y el control de calidad que en una propuesta innovadora para el usuario final. Este "nuevo modelo operativo" no es más que una reafirmación de su apuesta por los mundos abiertos y los "juegos como servicio", una fórmula que ya han intentado explotar previamente, aunque ahora pretenden potenciarla mediante el uso de inteligencia artificial generativa y herramientas tecnológicas avanzadas.

La otra cara de esta transformación es la drástica recorte de su plantilla. En el mismo documento, la dirección celebra haber alcanzado sus metas de "reducción de costes fijos" antes de lo esperado y planea recortar otros 200 millones de euros adicionales en los próximos dos ejercicios. Aunque es un hecho que Ubisoft operaba con una estructura sobredimensionada, resulta desolador el tono aséptico con el que se anuncian despidos masivos de miles de trabajadores. Por si fuera poco, la empresa endurecerá sus políticas laborales eliminando el teletrabajo e imponiendo la presencialidad obligatoria durante toda la semana, sumando más presión a un entorno laboral ya debilitado.

Este escenario plantea interrogantes sobre si esta crisis interna fue la verdadera razón por la que Ubisoft suspendió la cotización de sus acciones hace un par de meses. Al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre una cadena de decisiones estratégicas erróneas. Recientemente, títulos como Dispatch y Clair Obscur: Expedition 33 han logrado triunfar tanto en ventas como en reseñas, con el agravante para la firma gala de que ambos fueron liderados por exempleados de la propia Ubisoft.

Resulta especialmente revelador que esta obsesión por los mundos abiertos y los modelos de "juego como servicio" fuera la causa de sacrificios dolorosos: se priorizó el desarrollo de XDefiant —un shooter inspirado en Call of Duty que acabó clausurándose apenas un año después— a costa de cancelar el esperado remake de Splinter Cell. Este historial evidencia una desconexión entre la visión de la directiva y lo que realmente demanda el mercado.