La cara B de DeepSeek: El meteórico éxito de la IA china que ha terminado bajo el escrutinio de la ciberseguridad.

 


La inteligencia artificial predilecta de China, DeepSeek, ha evolucionado de ser una tendencia masiva en redes a convertirse en un foco de preocupación para la seguridad internacional.





DeepSeek, el modelo de inteligencia artificial que sacudió los mercados financieros a principios de 2025, se encuentra nuevamente en el centro de la polémica. Desde su irrupción, esta startup de origen chino ha experimentado un crecimiento vertiginoso, logrando fidelizar a millones de usuarios en un tiempo récord. No obstante, la política de almacenamiento de sus desarrolladores —que mantiene historiales, documentos y datos personales en infraestructuras ubicadas en territorio chino— ha reactivado, casi un año después, la preocupación de las autoridades occidentales en materia de ciberseguridad y protección de datos.

La prohibición de DeepSeek por parte de diversas naciones no resulta inesperada, considerando que países como Australia, Corea del Sur, Taiwán y los Países Bajos han manifestado su oposición durante meses. Lo que realmente destaca en la actualidad es la intensificación de la vigilancia por parte de las autoridades y organismos reguladores. Un ejemplo claro es la postura de Alemania, que ha instado a Apple y Google a eliminar la aplicación de sus plataformas, evidenciando que el conflicto ha trascendido el ámbito diplomático para convertirse en una medida técnica restrictiva.

Paralelamente, naciones como Francia y los Países Bajos están auditando los protocolos de gestión de información de la herramienta, situando el debate en Europa en un delicado equilibrio entre el fomento de la innovación y el cumplimiento normativo. En este contexto, el caso de Italia es revelador: aunque concluyó su investigación sobre las "alucinaciones" de la IA tras pactar mayores niveles de transparencia, el proceso dejó una lección clara: el peligro no reside únicamente en la confidencialidad de los datos, sino también en la veracidad y fiabilidad de las respuestas generadas por el sistema.



USA y las tensiones entre CHINA:


Como era previsible, Estados Unidos lidera las críticas contra DeepSeek, posicionándose como la principal potencia occidental en disputa tecnológica directa con el gigante asiático. Tras el auge del modelo chino, la administración estadounidense ha estado evaluando restricciones y sanciones diseñadas para bloquear su acceso a componentes técnicos norteamericanos y, de forma simultánea, frenar la expansión de esta IA entre sus ciudadanos. En consecuencia, el fenómeno de DeepSeek ha intensificado la ya delicada fricción geopolítica entre ambas naciones.

A este escenario se añade India, una de las potencias tecnológicas emergentes más influyentes. En dicho país, pese al auge de los sistemas de inteligencia artificial, las autoridades han instado a los funcionarios estatales a abstenerse de utilizar herramientas como DeepSeek. El argumento principal, según diversos informes, es la necesidad de prevenir la filtración de información sensible, dado que el procesamiento de los datos se realiza en infraestructuras alojadas en China.

En contraste, Rusia ha adoptado una postura diametralmente opuesta a la de Occidente. En sintonía con su alianza estratégica con Pekín, el gobierno ruso no solo ha dado una calurosa bienvenida a la plataforma, sino que incluso baraja la posibilidad de establecer colaboraciones directas con los desarrolladores de DeepSeek. Esta actitud refuerza la creación de bloques tecnológicos antagónicos que luchan por la hegemonía digital. Mientras tanto, el usuario final permanece con la misma incertidumbre: el destino y uso de sus interacciones con la IA sigue estando, por ahora, bajo el control exclusivo de sus creadores.