La ciencia detrás de los poderes Pokémon 😆

Desde el fuego de Charmander hasta las descargas eléctricas de Pikachu, una bióloga ofrece una interpretación científica de las extravagantes habilidades de los Pokémon:





Aunque los Pokémon suelen ser reconocidos principalmente como compañeros imprescindibles en batalla, muchos aficionados prefieren enfocarse en aspectos como la crianza o el coleccionismo. En cambio, figuras como la youtuber y bióloga selepira se inclinan por analizar a las criaturas desde una perspectiva científica, muy al estilo del Profesor Oak.

Gracias a sus análisis, descubrimos que las habilidades de Pikachu pueden tener cierta base científica, aunque para ello es necesario dejar de lado sus aspectos más fantásticos y ataques espectaculares como las bolas eléctricas. En uno de sus vídeos comenta: “¿Sabéis cuánta energía contienen los rayos naturales? Entre 100 millones y mil millones de voltios”. Según explica, la idea de que Pikachu pueda generar un rayo completo resulta inviable, sobre todo por su reducido tamaño. Incluso los pequeños arcos eléctricos que brotan de sus mejillas requerirían alrededor de 30.000 voltios, lo que implicaría que el Pokémon tuviera un órgano que ocupara cerca del 40% de su cuerpo, dificultando que el resto de sus órganos pudieran distribuirse adecuadamente.

Aunque resulta biológicamente imposible que Pikachu genere rayos por sí mismo, existe una explicación alternativa para sus ataques eléctricos: que funcione como conductor, similar a un pararrayos viviente. Esta teoría cobra sentido al descubrir, como señala la bióloga, que “Pararrayos” es justamente la habilidad oculta de Pikachu, lo que demuestra que Game Freak buscó cierto realismo en su diseño. Si Pikachu utilizara su cola como antena para atraer y canalizar la electricidad, podría llegar a paralizar a otros Pokémon de hasta 200 kilos.

El análisis de las habilidades de Pikachu forma parte de una serie en YouTube que busca evaluar la viabilidad de los Pokémon en el mundo real. Se trata de un ejercicio que combina divulgación científica con un enfoque especulativo. En uno de sus vídeos, la creadora se muestra frustrada al señalar: “La mayoría de los Pokémon insecto que diseñáis son desmesuradamente grandes”. Ninguno de los ejemplares que estudia logra superar el filtro de lo científicamente plausible, e incluso algunos presentan discrepancias en cuanto a su clasificación, como su propuesta de que Pikachu sería un mamífero monotrema en lugar de un roedor. Aun así, siempre encuentra paralelismos y conexiones que pueden establecerse con la biología real.

Con frecuencia plantea alternativas científicas a ciertos ataques, como ocurre con Charmander. Su lanzallamas no tendría base real, pero el equivalente más cercano en la naturaleza es el escarabajo bombardero, capaz de expulsar un líquido corrosivo que alcanza casi los 100 grados gracias a unas glándulas situadas en su abdomen. Estas comparaciones resultan útiles para aprender sobre biología terrestre, aprovechando el análisis de criaturas ficticias como punto de partida.

De manera interesante, la biología especulativa aplicada a los Pokémon también ha captado la atención de otros creadores españoles. El año pasado, Cazabichos Ana se volvió viral con contenidos similares, en los que exploraba, por ejemplo, la fuerza que podría tener un Blaziken al nivel 100 o relacionaba la evolución de Nincada con el ciclo vital de las cigarras.