Ubisoft no convence: Crónica de una saga estrella abandonada a su suerte.

A pesar de las declaraciones oficiales de Ubisoft, la realidad es que la compañía está descuidando notablemente una de sus franquicias más emblemáticas.




Ubisoft atraviesa una crisis de estabilidad sin precedentes. Hace apenas unos días, la empresa desató un auténtico caos mediático al anunciar una reestructuración drástica que implica la cancelación de seis proyectos y el aplazamiento de otros siete. La gravedad de la situación se acentúa con la decisión de la directiva de Yves Guillemot de suspender definitivamente el desarrollo del remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, cuya llegada estaba programada para inicios de 2026.

Esta información salió a la luz de forma inesperada a través de un informe financiero, donde la compañía proyecta pérdidas de 1.000 millones de euros para el presente ejercicio fiscal debido a este proceso de reorganización. Sin embargo, lo que más indignación genera son las recientes declaraciones oficiales de la firma: una nueva promesa sobre el futuro de la franquicia Prince of Persia que, dada la trayectoria reciente de la marca, carece de cualquier credibilidad ante el público.






Según un comunicado de Ubisoft España en redes sociales, el esperado remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo poseía un "potencial real", pero el desarrollo no logró satisfacer los estándares de calidad exigidos. Tras analizar los elevados costes y el tiempo adicional que requería el proyecto, la empresa optó por la cancelación, alegando que no deseaban comercializar un producto que empañara el legado del título original. Para mitigar el impacto, la compañía aseguró que la franquicia sigue siendo un pilar fundamental para ellos y que esta medida no implica el abandono de la propiedad intelectual.

Sin embargo, este discurso choca frontalmente con la gestión reciente que ha rodeado a la marca. Para cualquier observador del sector, las palabras de Ubisoft no son más que un mensaje carente de contenido real, un intento cosmético de justificar una decisión financiera bajo el pretexto de "respeto al usuario". Lo verdaderamente frustrante es que la firma contaba con los recursos necesarios para devolver la saga de Jordan Mechner a su antigua gloria; no obstante, una administración deficiente —que prioriza los balances económicos sobre la conexión con su audiencia— ha terminado por destruir una oportunidad de oro para el renacimiento de la IP.


Una franquicia histórica que fue víctima de una dirección estratégica errónea


A día de hoy, Prince of Persia no figura precisamente entre los activos principales de Ubisoft. Aunque la marca vivió su época dorada entre el 2000 y el 2010 con lanzamientos tan icónicos como el original de Las Arenas del Tiempo, tras ese éxito sobrevino una etapa de inactividad casi total. Para intentar paliar esta sequía, la compañía apostó por una estrategia transmedia que no terminó de cuajar; un claro ejemplo fue la adaptación cinematográfica de 2010, que, pese a contar con un presupuesto de hasta 200 millones de dólares, no logró replicar el fenómeno de masas de Piratas del Caribe. Tras el tibio recibimiento en cines, la franquicia quedó relegada a proyectos menores, limitándose a títulos para dispositivos móviles como Escape y una experiencia diseñada para la Realidad Virtual.

Durante el último quinquenio, el rumbo de la franquicia parecía haberse corregido con la promesa de un retorno triunfal. El lanzamiento de The Lost Crown cosechó críticas excelentes, mientras que The Rogue Prince of Persia culminó su acceso anticipado en 2025; todo esto, sumado al anuncio de la reedición de Las Arenas del Tiempo, devolvió la esperanza a la comunidad. No obstante, la administración de este supuesto renacimiento ha sido errática. Aunque el trabajo de Evil Empire con The Rogue fue un éxito logístico, Ubisoft optó por desmantelar al equipo responsable de The Lost Crown poco después de su estreno, castigando la calidad del juego por no haber alcanzado las metas de ventas previstas (1,3 millones de copias).

El caso del remake de Las Arenas del Tiempo es todavía más desconcertante. Ubisoft sorprendió al delegar una de sus propiedades intelectuales más valiosas a sus estudios de Pune y Mumbai. El primero, heredero de la cultura de juegos móviles de Gameloft, se había limitado previamente a tareas secundarias y adaptaciones para consolas portátiles; el segundo apenas contaba con trayectoria desde su creación en 2018. Entregar un proyecto de tal magnitud a estudios con escasa experiencia resultó ser un error de juicio monumental por parte de la cúpula directiva.

El desenlace es una crónica de fracasos anunciados: tras un primer adelanto que fue duramente criticado por su pobre acabado visual, la producción se trasladó de urgencia a Ubisoft Montreal. Sin embargo, tras un largo periodo de hermetismo y sucesivos retrasos, la compañía ha incumplido su compromiso de lanzarlo en este 2026. Esta promesa rota no solo ha frustrado a los seguidores, sino que ha deteriorado gravemente la reputación de una empresa que parece incapaz de gestionar su propio legado.






Despilfarro de potencial: la incapacidad corporativa convierte un éxito asegurado en una pérdida irreparable


Aunque los datos expuestos puedan ser conocidos, son esenciales para comprender que Ubisoft ha desperdiciado una ocasión inmejorable debido a su errática administración de Prince of Persia. Es evidente que la creación de Mechner no alcanza las cifras de ventas de gigantes como Assassin's Creed o Far Cry; sin embargo, la compañía tuvo en sus manos una estrategia ganadora con la combinación de The Rogue, The Lost Crown y el remake de Las Arenas del Tiempo. Este tridente podría haber catapultado la licencia a una nueva posición de prestigio si la empresa hubiera priorizado el cuidado artesanal y los tiempos de desarrollo sobre sus urgencias corporativas.

El caso de The Lost Crown es especialmente doloroso: pese a no cumplir las expectativas comerciales, fue aclamado como uno de los mejores exponentes de su género, sentando las bases ideales para el resurgimiento de la saga. Por su parte, un remake de Las Arenas del Tiempo ejecutado por un estudio veterano habría devuelto a la franquicia al centro del debate global. Ubisoft poseía el interés de la comunidad, una marca legendaria y el capital necesario; no obstante, la decisión de desmantelar al equipo de desarrollo más talentoso y cancelar el proyecto previsto para 2026 revela que su plan de "resurrección" era puramente especulativo, buscando rentabilidad inmediata en lugar de una reconstrucción sólida de la IP.

No es ninguna novedad que, como cualquier gran corporación, Ubisoft anteponga los balances financieros a la opinión de la crítica. La diferencia radica en que, mientras otras empresas dominan el arte de equilibrar el beneficio económico con la imagen pública, Ubisoft ha perdido toda sutileza. Sus constantes errores de gestión han provocado que su retórica de marketing sea ya ineficaz: hoy nadie cree que la saga sea "prioritaria" para ellos. Al final, los hechos confirman que nunca existió una voluntad real de invertir los recursos adecuados para devolverle a Prince of Persia el lugar que le corresponde en la industria.